Henry J. Perez

Único y original

Después del conflicto

Perseguir una meta te cambia. El tiempo y la obsesión te destruyen y te transforman. Llega un punto en que ambos, la meta y , cambian tanto que ya no hay conexión alguna con lo que fueron inicialmente. Y un día, despiertas y te das cuenta de que ya no hay razón de ser; tu lucha acabó, lo que alguna vez perseguiste ya no es ni será.

En ese momento, comprendes que una parte de ti murió en el proceso. Tu lucha ya no te pertenece, ya no es por ti, sino por quien alguna vez fuiste: aquel que anhelaba esa meta con tanta fuerza. Sentirás el peso de esa pérdida, un luto por la parte de ti que se sacrificó, y lo cargarás por un tiempo.

Te sentirás desorientado, sin norte, pues aquello que una vez querías ya no es ni será. Por lo tanto, buscarás algo nuevo que te apasione, solo para darte cuenta de que nada te apasionaba más que perseguir tu obsesión.

Mirarás tu vida, observarás a la persona en que te has convertido y te darás cuenta de que eres un desconocido para ti mismo. Tus acciones serán como recuerdos ajenos, una vida que alguien más vivió.

Y entonces, escribirás un artículo solo para darte cuenta de que, quizás, nada cambió verdaderamente. Toda esa lucha, toda esa travesía ya quedaron atrás, y el ahora es la misma ansia e incertidumbre de siempre.

¡Pero qué más da! ¿Y qué si no tienes un objetivo? ¿Qué pasa si todo está en contra? ¿Y qué si vives con desgana y caminas sin norte? ¿Y qué si mueres en el proceso y luchas sin motivo? ¿Y qué si persigues sin meta y consigues sin buscar? ¿Y qué si no ves quién eres y duermes hasta no despertar? ¡¿Qué más da?!

…Qué más da. Después de todo, quizás este dolor nunca se vaya. Nunca seré capaz de cambiar lo que alguna vez fue. No hay sentido en perseguir lo que ya no existe. Solo sigo aquí, escuchando el silencio…